Fonte: Publico.es
En Brasil siguen
celebrándose manifestaciones durante el Mundial, pero son mucho más pequeñas de
lo anticipado. En junio del año pasado, durante la Copa Confederaciones, millones
de personas salieron a las calles.
Con el país lleno
de periodistas internacionales, el Mundial se presentaba como una oportunidad
extraordinaria para visibilizar los problemas del país y podría haber
proporcionado a los movimientos sociales gran poder de negociación con las
autoridades.
¿Por qué, sin
embargo, las manifestaciones se han apagado?
Estos días he
tenido la oportunidad de charlar con varios activistas que me han explicado
algunas razones para este declive en las protestas:
1) Miedo a que la
derecha utilizase las manifestaciones contra el Partido de los Trabajadores.
Las elecciones
generales de Brasil se celebran dentro de 3 meses y el Partido de los
Trabajadores podría perder el gobierno.
“La derecha
estaba deseando que el Mundial fuese un caos y que las huelgas colapsasen el
país. En ese caso, tendría garantizada la victoria en octubre”, me dice Daniel.
Cuidado, mucha
gente de izquierdas que estaba saliendo a la calle no comulga con el gobierno
de Dilma, pero teme aún más la vuelta de la derecha.
2) Represión
policial
La Policía
Militar está reprimiendo con mucha violencia las manifestaciones de estos días.
En la primera
protesta a la que asistí en Sao Paulo, había casi tanta policía como
manifestantes y decenas de personas acabaron heridas (entre ellas una
periodista de la CNN).
“Yo sí saldría a
la calle estos días, pero no lo hago por miedo a la Policía Militar”, me cuenta
Bruna.
3) El fútbol es
una fiesta
Así lo explica
Tadeu: “No nos gusta la FIFA, una organización opaca y corrupta que ha
conseguido cambiar leyes en Brasil para su beneficio económico. Tampoco nos
gusta que el gobierno se haya gastado tanto dinero en los estadios.
Pero el pueblo de
Brasil ama el fútbol y las semanas del Mundial son siempre un tiempo de
celebración en nuestro país. Este año, además, tenemos la oportunidad de
compartir esta alegría con miles de personas que vienen del extranjero.
Que celebremos el
fútbol no significa que olvidemos los problemas sociales. Ahora es tiempo de
fiesta, pero no tengas ninguna duda, seguiremos luchando”.
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