"Me jubilé porque trabajé", comenta una señora italiana. En seguida, cuelga el teléfono. No quiere ser entrevistada porFolha.
Entre el trabajo y la jubilación, sin embargo, existe una crisis financiera. En ella, la palabra "pensión" y "recortes" han sido publicadas una junto a la otra.
Las jubilaciones, tales como otros gastos de bienestar social, son objetivos de los paquetes de austeridad que tratan de reducir los déficits y las deudas soberanas en Europa.
Italia, por ejemplo, debe el equivalente al 121% de su PIB. Este mes, Mario Monti, el nuevo premier italiano, ha anunciado que reestructurará el pensionado del país.
El asunto no es solamente de interés de las personas que viven en Italia. En Brasil, las comunidades de expatriados siguen con atención las noticias a respecto de estos recortes.
El Patronato ACLI (sigla para la "asociación cristiana de trabajadores italianos") estima que existen unos 11 mil jubilados italianos viviendo en Brasil.
Entre ellos, Sergio Pugno, de 82 años, que percibe aproximadamente R$ 500 mensuales por "vecchiaia", la vejez.
TÉRMINO DE REGALÍAS
Graduado en electrónica, Pugno se vino a Brasil en 1950. Se especializó en televisión que también estaba recién llegada al país. En ese ramo, fue secretario ejecutivo de la dirección comercial de una empresa.
Pugno sigue con atención las noticias a través de la prensa italiana, pero asegura no tener miedo de los recortes en su jubilación.
| Sergio Pugno, de 82 años, que percibe aproximadamente R$ 500 mensuales por "vecchiaia", la vejez |
"El gobierno del [ex premier Silvio] Berlusconi fue un desastre", dice. "Si revisan mi pensión, tiene que ser para dar un aumento", afirma Pugno.
Los "patronatos" (especies de asociaciones de jubilados) contactados por Folha creen que las reformas prometidas no serán retroactivas. Y por esto, cruzan los dedos para que dichas reformas afecten solamente a quienes no reciben todavía este beneficio.
En Italia, se discute la creación de un sistema que flexibilice la edad de la jubilación, que pasaría a ser posiblemente entre los 63 y los 70 años de edad. Mientras más tarde en volverse pensionista la persona, más grande será el beneficio que recibirá, de acuerdo a lo que se estipula en el proyecto.
Actualmente, las edades de jubilación son de 60 años para las mujeres y 65 años para los varones.
Brasil mantiene acuerdos de previsión social con varios países, posibilitando de esta manera que las contribuciones realizadas en tierra extranjera sean contabilizadas aquí. Las reglas varían de acuerdo con la nación.
"Con la intensificación de los flujos de trabajadores entre los países, los acuerdos internacionales de Previsión Social se hacen imprescindibles", afirma Rogério Nagamine, director del régimen general de la Previsión Social del INSS (Instituto Nacional del Seguro Social).
Hacen parte de este acuerdo, además de Italia, países tales como Portugal, Grecia y España.
El griego Evangelos Paraskepoulos, de 75 años, es uno de los beneficiados. Él se jubiló por el gobierno de Grecia en 1986, debido a su trabajo en la Marina mercante del país. En Brasil desde los años 70, atraído por un empleo en una multinacional, percibe € 1.300 mensuales (aproximadamente R$ 3.200).
Paraskepoulos dice que aceptaría una reducción de su pensión. "Creo que es necesario [hacer una reforma en la previsión social]. No existe otra solución."
El empresario portugués Fernando Ferreira Dinis, de 69 años, está a camino de la jubilación a través de su país natal. Sin embargo, "no estoy necesitado", afirma.
Ferreira Dinis admite, sin embargo, el potencial de desagrado desencadenado por la cuestión. "Las personas que están enloquecidas para jubilarse se van a molestar. Aumentará el número de años [necesarios]. Simplemente es el término de las regalías", afirma.
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